martes, 7 de julio de 2009



Nosotros estamos compuestos por dos Yo:

-El Yo Externo; que es al que nosotros mismos denominamos "Yo", y
que es lo que vemos, lo que mostramos, aquello que los demás ven;

-Y el Yo Interno; el alma, la esencia de uno, el Yo Verdadero,
la Verdad propia, eso que los demás no ven y ni siquiera nosotros mismos
llegamos a conocer normalmente.

El ser humano, podría decirse comparativamente que sería una suerte de
cebolla; a medida que uno va sacando las capas que la rodean, va llegando
cada vez más al centro, así como el hombre, a su Verdad.

El Yo Exterior es un factor totalmente modificable:
uno puede ser una buena persona, una mala persona, puede tener la
característica que sea, de la que la vida lo haya hecho acreedor;
y esto es una simple lógica.

Pero el Yo Interior, el Alma, es lo que realmente deberíamos llamar "Yo".
Es el centro de esa cebolla; las capas pueden verse representadas de
distintas formas, pero ése centro, se mantiene inalterable, más allá de toda
modificación en el Yo Exterior. Es "lo que hay detrás de la puerta".


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